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Existe un doble objetivo final en el MKR, obtener la fidelidad del cliente e incrementar su rentabilidad. Este es el estadio final del MKR, ganarse la confianza del cliente, conseguir su fidelidad, y que esta fidelización se convierta en más beneficio para la compañía.
Un consumidor, o una empresa, pasa por distintas fases hasta convertirse en cliente activo de nuestra organización, y con los esfuerzos que nos ha costado, ¿por qué no, una vez nos ha comprado nuestro producto, establecemos un programa de MKR para intentar que se quede con nosotros el mayor tiempo posible?
Establecer un programa de fidelización de clientes a través de una tarjeta "club" o de puntos, sólo es una herramienta más en la estrategia de Marketing relacional. Fidelizar a un cliente empieza desde el primer contacto que tenemos con él: la visita, el catálogo, la página web... todas las acciones comerciales y de comunicación tienen que tener un enfoque relacional, y toda esa combinación forma el programa o la planificación de MKR.
Es una planificación porque en los distintos estadios por los que pasa una cuenta o una persona física, hasta convertirse en cliente activo, necesita tipos de 'trato' distintos en la acción de Marketing.
Despertamos la atención del cliente, su interés y el deseo para que, finalmente, actúe y compre el producto y/o servicio de nuestra empresa; hasta este punto hemos hecho esfuerzos ingentes para llevarnos el "gato al agua", y a partir de este momento muchas empresas se "olvidan" y creen que el cliente siempre repetirá en la compra de nuestra categoría de productos.
Cualquier acción que realicemos con los clientes activos será, al menos, 4 veces más rentable que la que hagamos con clientes objetivo o con prospectos [este "tópico" se repite constantemente, pero no realmente no es un tópico], entonces, ¿a qué esperamos para programar los movimientos estratégicos y tácticos con nuestros clientes?, porque ¿quién los conoces más que nuestra compañía? |